
La comunicación es una necesidad humana que se satisface con una serie de productos y servicios complementarios que ofrece el sector de las comunicaciones. Las tecnologías de la comunicación han crecido rápidamente en la última década y hemos entrado en una era en la que los datos se consideran «el nuevo petróleo».
La transición a la era de la información se ha caracterizado por los esfuerzos de digitalización y las tecnologías disruptivas que han cambiado fundamentalmente la forma en que las personas se comunican y acceden a la información.
Facilitados por soluciones innovadoras y la expansión de la infraestructura de red, han surgido nuevos modelos de negocio
El sector de las comunicaciones tiene una gran influencia en la sociedad y presenta tanto retos (por ejemplo, la privacidad de los datos, la calidad de la información y el consumo de energía) como oportunidades (por ejemplo, la inclusión social o la descarbonización).
Muchas empresas pueden tener un impacto neto positivo en la sostenibilidad ofreciendo productos y servicios que sustituyen a las actividades tradicionales (por ejemplo, facilitando la comunicación geográficamente independiente en lugar de los viajes de larga distancia). Sin embargo, a diferencia de la comunicación cara a cara, la comunicación digital, que requiere flujos de datos a cierta distancia a través de un medio de transmisión, produce ciertamente externalidades negativas: uso extensivo de energía a través de la digitalización, exclusión social por falta de acceso a Internet o violaciones de la privacidad causadas por la explotación de datos.
Ámbito del sector
El sector abarca desde operadores de telecomunicaciones hasta empresas de publicidad e imprenta, por lo que incluye un amplio abanico de empresas que ofrecen productos y servicios divergentes con distintas repercusiones en la sociedad, el medio ambiente y la economía. Además, el sector de las comunicaciones se ve impulsado por constantes innovaciones y disrupciones tecnológicas, que transforman no sólo los modelos de negocio dentro de la propia industria, sino también la forma de hacer negocios en el resto de sectores.
El sector de las comunicaciones se caracteriza por la concentración del mercado, en particular en sus subsectores de Internet (3,7%), Telecomunicaciones (3,1%) y Proveedores de medios de comunicación (1,2%), donde unas pocas empresas ejercen un fuerte poder de mercado. Junto a este poder de mercado, la confidencialidad de los datos se ha convertido en un importante riesgo ESG. Con el auge de Internet, este riesgo ASG ha aumentado, en particular debido al auge de empresas cuyo modelo de negocio se basa en la recogida y venta de datos.
Facebook, por ejemplo, ha perdido cada vez más reputación a medida que la empresa se ha visto sometida a presiones por su controvertido comportamiento en relación con la gestión de los datos de los usuarios. Desde su salida a bolsa en 2012, Facebook ha sido regularmente objeto de una evaluación del impacto de la controversia por parte de Inrate. El uso poco claro que hace la empresa de los datos de sus clientes y su falta de transparencia ante los inversores y las partes interesadas representan un riesgo significativo para su reputación.
Cuidado con las filtraciones de datos
La última filtración de datos en la que se vio implicada la consultora Cambridge Analytica tuvo un impacto significativo para Facebook en el mercado bursátil, con una drástica caída del precio de sus acciones. Este ejemplo pone de relieve la importancia de que las empresas cuenten con una política estricta y un sistema sólido de gestión de datos. Así pueden evitarse los riesgos asociados a las violaciones de datos, como el aumento de los costes de reparación, la pérdida de clientes y, potencialmente, la pérdida de reputación (Rahm 2014). Inrate considera que una buena gestión de los datos es una gran prioridad y ha establecido un indicador de controversia independiente sobre el contenido y la confidencialidad de los datos.
Aunque las grandes cantidades de datos plantean ciertos riesgos en materia de ASG, también presentan importantes oportunidades. La disponibilidad de grandes cantidades de datos en un periodo de tiempo más corto permite a las empresas analizar las cuestiones de sostenibilidad en juego, procesarlas de forma más eficiente y elaborar informes más precisos, aumentando así la transparencia. Esto, a su vez, permite a los inversores evaluar mejor el impacto de la sostenibilidad en el sector y la empresa e integrarla en su proceso de toma de decisiones (GRI 2016).
La cadena de suministro y los sistemas de gestión responsable son temas ASG que están recibiendo mucha atención.
Estas empresas no sólo explotan redes, sino que también venden al por menor teléfonos móviles y aparatos electrónicos que contienen minerales que no son de origen natural. Además, algunos aparatos son ensamblados por fabricantes por contrato conocidos por sus malas condiciones laborales. En general, los riesgos ASG aparecen aguas arriba en las cadenas de suministro, principalmente más allá de los proveedores de primer nivel. Demostrar un compromiso con la legislación local, como Dodd-Frank y la Ley de Esclavitud Moderna del Reino Unido, así como participar en iniciativas del sector como la Iniciativa Global de Sostenibilidad Electrónica (GeSI), aumenta la confianza de los inversores responsables. Ofrecer dispositivos alternativos con servicios y componentes socialmente compatibles puede suponer una ventaja competitiva.
Impacto en el medio ambiente
Aunque el sector de las comunicaciones afecta principalmente a la sociedad, los riesgos y oportunidades medioambientales merecen la misma atención. Una evaluación completa del impacto de una empresa en el medio ambiente requiere un análisis de todo el ciclo de vida del producto, incluidas las cadenas de suministro, el uso del producto, la gestión medioambiental y la gestión de residuos.
El consumo de electricidad es una cuestión medioambiental importante (GRI 2013a), dado que los centros de datos requieren alrededor del 1,4% del consumo mundial de electricidad.
Se prevé que esta cifra siga aumentando a medida que se incrementen los volúmenes de datos (Castellazzi et al. 2017). El uso de la electricidad en las infraestructuras de red y la prevención de la producción de materiales peligrosos y residuos electrónicos procedentes de bienes de consumo son otras cuestiones que deben abordarse. Ejemplos de riesgos asociados a medidas medioambientales ineficaces son el incumplimiento de las leyes nacionales sobre contaminación y los elevados costes derivados del consumo excesivo de energía (CDC. Group plc 2018). Inrate identifica estos riesgos abarcando cuestiones medioambientales específicas del sector en la evaluación de las empresas de comunicaciones.
A pesar de estos retos, los productos y servicios de comunicaciones pueden tener un efecto sustitutivo en determinadas actividades tradicionales, como la sustitución de los soportes físicos o la reducción de los desplazamientos. En última instancia, esto se traduce en una reducción de las emisiones de CO2, del uso de recursos y de la contaminación. Además, las empresas pueden mejorar su eficiencia energética utilizando los datos de forma más eficiente y recurriendo a fuentes de energía renovables.
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